Tecnología, lectura y mediación dentro del proyecto Pintar-Pintar
Hoy queremos reflexionar sobre nuestra plataforma nubecuentos.com, un proyecto que no apareció de repente. Tampoco nació como respuesta a una moda tecnológica ni de la idea de que los libros, para resultar atractivos, debían llenarse de movimientos, sonidos y botones.
Nubecuentos es el resultado de un camino más largo: años de pruebas, dudas, aprendizajes y preguntas sobre cómo podía ayudarnos la tecnología a acercar los libros a nuevos lectores sin transformar la lectura en otra cosa.
En Pintar-Pintar siempre hemos sentido curiosidad por las posibilidades del entorno digital. Ya en 2012 publicamos, junto con la edición impresa de El constipado del Sol, una aplicación para iPad. Era nuestra primera incursión en el mundo de las aplicaciones infantiles. Un año después llegó la aplicación de Versonajes, que reunía los 22 poemas del libro, ilustraciones interactivas, fotografías, enlaces y un juego de construcción de versos.
Aquellas experiencias nos permitieron aprender mucho. Nos interesaba explorar nuevas maneras de entrar en los libros y comprobar qué podía aportar una pantalla a la relación entre el texto y la imagen. Pero también empezamos a percibir algo que marcaría nuestra forma de trabajar en adelante: más interactividad no significa necesariamente más lectura.


Cuando la atención se dirige continuamente hacia aquello que se mueve, suena o responde al tocarlo, existe el riesgo de que la historia, la palabra y la contemplación de las imágenes queden en segundo plano. Nosotros no queríamos crear pequeños productos audiovisuales inspirados en nuestros libros. Queríamos que siguieran siendo libros.
No renunciamos por ello a la tecnología. Al contrario: comenzamos a preguntarnos cómo utilizarla de una forma más coherente con nuestra manera de entender la edición. No como una sucesión de estímulos, sino como una herramienta para facilitar el acceso, compartir una lectura, proyectar un álbum en el aula, escuchar una narración, descubrir un libro o prolongar la experiencia mediante propuestas creativas.
Una biblioteca abierta durante el confinamiento
En marzo de 2020, cuando el confinamiento cerró colegios, bibliotecas y librerías, abrimos la nubeteca #yomequedoencasaleyendo.
Con la autorización y colaboración de autores e ilustradores, pusimos en abierto una selección de nuestros libros en castellano y asturiano. Se podía acceder desde cualquier dispositivo, sin registro y sin tener que facilitar ningún dato personal.



La acogida nos sorprendió. En junio de aquel mismo año la biblioteca había superado las 20.000 visitas. Fue compartida por centros de profesorado, colegios, bibliotecas y plataformas educativas. Recibimos dibujos, poemas, interpretaciones de los libros y proyectos desarrollados por grupos escolares que habían leído nuestras publicaciones desde sus casas.
Durante aquellos meses comprendimos que el entorno digital no tenía por qué competir con el libro impreso. Podía convertirse en un espacio de encuentro alrededor de él.
La pantalla permitía que un libro editado desde Asturias llegara a una casa, una biblioteca o un aula situada a miles de kilómetros. También permitía que niñas y niños nos respondieran, nos enviaran sus trabajos y nos contaran qué habían sentido o imaginado durante la lectura.
Aquella experiencia fue el antecedente directo de Nubecuentos.
De la nubeteca a Nubecuentos
Con el apoyo de la Dirección General del Libro y Fomento de la Lectura del Ministerio de Cultura y Deporte y la financiación de la Unión Europea-Next Generation EU, pudimos transformar parte de aquella experiencia en una plataforma más estable y estructurada.
Nubecuentos nació como una biblioteca digital de literatura infantil y juvenil. En su primera etapa invitamos a participar a otros sellos independientes. Llegaron a reunirse publicaciones de ocho editoriales y, en octubre de 2023, la plataforma superaba los cien álbumes ilustrados disponibles en formato digital.
La idea de construir un espacio compartido entre pequeñas editoriales nos sigue pareciendo valiosa. Sin embargo, también aprendimos que mantener un catálogo digital de esas características implica mucho más que subir unos archivos a internet.


Cada libro requiere preparación, revisión, catalogación, actualización, gestión de permisos, atención a las editoriales, mantenimiento técnico y adaptación de los contenidos. Para una estructura pequeña como la nuestra, ampliar y actualizar continuamente fondos de procedencias diferentes exigía dedicar una cantidad considerable de tiempo y recursos.
Con el tiempo decidimos concentrar el proyecto en aquello que podíamos cuidar mejor: los libros de Pintar-Pintar y el trabajo de mediación que desarrollamos alrededor de ellos.
No se trató de abandonar la idea inicial, sino de reconocer cuál era el lugar más coherente de Nubecuentos dentro de nuestra editorial.
Qué es Nubecuentos hoy
Actualmente, Nubecuentos es la plataforma digital de lectura de Pintar-Pintar.
Permite consultar libremente las primeras páginas de nuestros libros, conocer las historias por dentro y acceder a guías, cuadernos creativos, audiocuentos y otros materiales de acompañamiento. Para utilizar estos contenidos abiertos no es necesario registrarse.
Las ediciones digitales completas se ofrecen mediante una licencia destinada a centros educativos, pensada para la lectura compartida, la proyección en el aula y las actividades de mediación lectora.

Nubecuentos funciona así como una puerta de entrada al catálogo. No sustituye al libro impreso ni pretende hacerlo. Permite asomarse a una historia, descubrir un personaje, observar unas ilustraciones y decidir que se quiere continuar leyendo.
También ayuda a que libros publicados hace años continúen siendo encontrados. En una librería, las novedades van desplazando necesariamente a los títulos anteriores. En el entorno digital, un libro puede reaparecer cuando alguien busca un tema, una edad, una palabra, una actividad o una historia determinada.
De esta manera, Nubecuentos contribuye a mantener vivo nuestro fondo editorial.
Desde Asturias hasta América Latina
Hoy la plataforma recibe visitas todos los días y buena parte de ellas procede de América Latina. El Salvador ocupa desde hace tiempo un lugar muy especial. También estamos observando una presencia creciente de lectores y lectoras de México.
En 2026 descubrimos que el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de El Salvador había incorporado Nubecuentos como recurso de lectura en un libro de texto oficial de tercer grado. El alumnado era invitado a entrar en la plataforma para explorar una biblioteca digital y buscar un libro. Nubecuentos aparecía junto a proyectos de la dimensión de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes y la Biblioteca Digital Internacional para Niños.
No fue el resultado de una campaña publicitaria ni de una acción comercial desarrollada por nosotros. Fue un uso orgánico de la plataforma en un contexto educativo situado al otro lado del Atlántico.
Ese hecho resume una de las razones por las que seguimos manteniendo Nubecuentos.
Una pequeña editorial asturiana tiene unas posibilidades limitadas de distribución y presencia física internacional. Sin embargo, sus libros pueden ser descubiertos desde San Salvador, Ciudad de México o cualquier otro lugar con conexión a internet.

Solo en los primeros siete meses de 2026, cerca de 28.000 personas entraron en Nubecuentos para descubrir nuestros libros. Pero detrás de esa cifra hay algo que para nosotros resulta todavía más importante: lectoras y lectores reales entrando en los libros, deteniéndose en sus páginas y queriendo saber más.
«¿Dónde puedo seguir leyendo?»
Nos escriben niñas y niños. Utilizan el chatbook, dejan comentarios, hablan de los personajes y nos preguntan cómo continúan las historias.
Muchas veces la pregunta es muy directa:
«¿Dónde puedo leer el libro completo gratis?»
Y se nos cae un poco el alma a los pies.
Nos encantaría poder responder abriendo todos los libros. Nos gustaría que cualquier niño o niña que haya sentido curiosidad por una historia pudiera continuarla, con independencia de su lugar de residencia o de sus posibilidades económicas.
Pero somos una editorial. Los libros tienen detrás el trabajo de escritores, ilustradores y muchas otras personas. Que una obra se lea en una pantalla no significa que haya dejado de tener costes ni que desaparezcan los derechos de quienes la han creado.

También debemos proteger esos derechos y procurar que la actividad editorial pueda sostenerse. Sin esa sostenibilidad no habría nuevos libros que editar, ilustrar, imprimir ni compartir.
Por eso mantenemos abiertas las primeras páginas y los materiales de mediación, mientras reservamos el acceso completo para los centros que contratan una licencia. No es una solución perfecta a la desigualdad de acceso a la lectura. Somos conscientes de ello. Es el equilibrio que actualmente podemos mantener entre el deseo de compartir y la responsabilidad de cuidar el trabajo creativo.
Por qué seguimos creyendo en Nubecuentos
No sabemos todavía qué nos deparará Nubecuentos desde el punto de vista comercial. Quizá su futuro no dependa exclusivamente de las suscripciones, sino también de acuerdos con centros educativos, bibliotecas, instituciones culturales o administraciones que permitan facilitar el acceso a comunidades concretas sin perjudicar los derechos de autor.
Lo que sí sabemos es lo que representa hoy para Pintar-Pintar: un espacio de experimentación digital construido desde nuestra propia manera de entender los libros; una herramienta de mediación para profesorado, familias y bibliotecas; una forma de prolongar la vida del catálogo; una ventana internacional para una editorial pequeña; y un punto de contacto directo con niñas y niños a quienes probablemente nunca habríamos llegado por los canales tradicionales.
Es, sobre todo, la demostración de que la tecnología puede ponerse al servicio de la lectura sin ocupar su lugar.
Nubecuentos funciona cada día de una manera silenciosa, casi autónoma. Mientras nosotros editamos nuevos libros, preparamos talleres, visitamos colegios o participamos en ferias, miles de personas continúan entrando en la plataforma y descubriendo nuestras historias.
Ya no es un proyecto separado de Pintar-Pintar, sino uno de los lugares donde mejor puede verse lo que intentamos hacer desde la editorial: crear libros, acompañar su lectura y buscar nuevas maneras de hacerlos llegar a quienes todavía no saben que existen.
Por eso continúa siendo un proyecto ilusionante.
Y por eso seguimos dejando abierta la puerta.
Ester Sánchez / Desde la trastienda del libro
Editora, ilustradora y fundadora de Pintar-Pintar Editorial



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