NOVEDAD: «Gato Gatejo» de Luisa Aguilar y Borja Sauras

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Siete vidas para un gato
Una cuenta atrás en forma de juego


Presentación y guía de lectura


En un tiempo en que la literatura infantil oscila entre la pedagogía explícita y la fantasía desbordada, Gato Gatejo (Pintar-Pintar Editorial, 2026) encuentra un territorio propio: el del juego. Juego con el lenguaje, con el ritmo, con la expectativa del lector y, sobre todo, con esa vieja superstición felina que promete siete vidas como margen para el error. Aquí, ese margen se convierte en motor narrativo. Y en risa.

Una cuenta atrás en clave oral

Desde su misma premisa —un gato que escucha que tiene siete vidas y decide, literalmente, gastarlas—, el libro de Luisa Aguilar despliega una lógica de acumulación y pérdida que remite tanto a la tradición oral como a las estructuras clásicas del cuento rimado. Cada día de la semana es una pequeña catástrofe: el lunes, Gato Gatejo devora sardinas hasta reventar; el martes, se asoma imprudentemente al interior de un león; el miércoles confunde el océano con un charco. Y así, en una sucesión de desastres cómicos que funcionan como piezas autónomas y, a la vez, como eslabones de una cuenta atrás.

La autora no oculta el origen escénico de esta cadencia. «La historia básica surgió desde el papel, pero se fue modificando en la medida en que comencé a cantarlo para niñas y niños», explica. Ese tránsito —del papel a la voz, de la voz al papel— se percibe en cada verso: en la musicalidad sencilla pero eficaz, en la repetición que invita a anticipar, en la rima que funciona casi como un resorte de memoria. No es casual que el libro esté concebido para ser leído en voz alta; más aún, para ser compartido como experiencia colectiva. Luisa Aguilar lo confirma: «Está pensado para leer en voz alta, incluso para cantarlo y sobre todo para jugar con él».

El encanto del antihéroe

Hay, sin embargo, algo más que un mecanismo lúdico. Bajo la superficie humorística —ese humor de golpes, tropiezos y situaciones disparatadas— late una figura reconocible: la del antihéroe. Gato Gatejo es torpe, impulsivo, incapaz de aprender de sus errores. Y, precisamente por ello, profundamente humano. «Es una especie de antihéroe curioso y torpe que genera empatía», señala la autora. En esa torpeza insistente se cifra una poética de la infancia: la del ensayo y error, la del descubrimiento a través del tropiezo.

La imagen como segunda narración

Las ilustraciones de Borja Sauras no se limitan a acompañar el texto: lo expanden. Con una paleta vibrante y contrastada, y un trazo que combina la rotundidad del contorno con texturas internas casi táctiles, Borja construye un universo visual donde cada escena roza lo grotesco sin abandonar nunca la ternura. En las páginas iniciales, el gato aparece ya definido por su desajuste: bigotes enredados, leche caducada, ratones convertidos en amenaza en lugar de presa. Más adelante, las dobles páginas se convierten en escenarios casi teatrales: un interior de león que recuerda a una boca cavernosa, un océano reducido a juego de burbujas, o un picnic sobre un sol incandescente que roza lo surreal.

El ilustrador introduce además un recurso visual particularmente eficaz: la columna lateral de vidas que se va reduciendo a medida que avanza la historia. Este detalle, visible en varias páginas, convierte la lectura en una experiencia interactiva, casi contable, reforzando el aprendizaje numérico sin necesidad de subrayados didácticos. La imagen no ilustra el texto: dialoga con él, lo anticipa y, en ocasiones, lo contradice con pequeños gags visuales.

El arte de volver a empezar

Pero si hay un momento en que texto e imagen alcanzan una resonancia particular es en el desenlace. Tras agotar sus siete vidas —el domingo, en una caída sobre el hielo—, el relato parece clausurarse con un gesto definitivo. Y, sin embargo, introduce una grieta: «Si relees este cuento con un beso en el cachete… volverá a tener siete». Aquí, la literatura infantil revela una de sus intuiciones más profundas: que la repetición no es redundancia, sino posibilidad. Que el final puede ser también un comienzo.

Aguilar lo vincula explícitamente con la experiencia de la narración oral: ante el «ohhh» del público cuando el gato se queda sin vidas, la historia se reabre como un juego compartido. «Las historias se pueden contar una y otra vez», afirma, apelando a la creatividad del lector, invitado a reinventar incluso la rima final. En un contexto marcado por la prisa y la sobreabundancia de estímulos, este gesto —volver atrás, releer, recomenzar— adquiere un valor especialmente significativo.

Un cuento para leer, contar y recomenzar

Gato Gatejo es, en sus 26 páginas de cartón, un libro pequeño y resistente, pensado para las manos de los primeros lectores y para esa lectura que se toca, se pasa, se repite y se comparte. Pero su aparente ligereza no renuncia a la precisión de sus mecanismos: en él conviven la tradición oral, el humor físico, la estructura acumulativa y una reflexión sutil sobre el error y la repetición. Y, como el propio protagonista, invita a caer —una y otra vez— en el placer de la lectura.

Los autores

Luisa Aguilar es actriz, titiritera y autora asturiana, residente en México desde 2010. Su trayectoria se mueve entre la escritura, la escena y la narración para la infancia, territorios que en Gato Gatejo confluyen con naturalidad: el ritmo del verso, el humor físico y la vocación oral del cuento nacen de una mirada formada en el teatro y en el contacto directo con el público infantil.

Autora del álbum Orejas de mariposa, publicado por Kalandraka y traducido a numerosos idiomas, Aguilar ha desarrollado una obra marcada por la sensibilidad hacia la infancia, el juego verbal y la fuerza escénica de las historias. En Gato Gatejo, esa experiencia se transforma en una cuenta atrás rimada, disparatada y tierna, pensada para ser leída, contada y compartida en voz alta.

Borja Sauras es ilustrador, animador y realizador audiovisual. Nacido en Madrid y vinculado desde muy pronto a Asturias, ha desarrollado una trayectoria que cruza el libro ilustrado, la animación y la creación visual para distintos formatos.

En Gato Gatejo, Sauras despliega un universo expresivo, colorista y lleno de movimiento, donde el trazo refuerza el humor físico del relato y convierte cada peripecia del gato en una pequeña escena teatral. Su trabajo aporta al libro una energía visual cercana al gag, al juego y a la exageración, sin perder nunca la ternura del personaje. El ilustrador ya había colaborado anteriormente con Pintar-Pintar Editorial en títulos como Yo duermo con un oso y Ramón Román Rodrigo.

Resumen

Dicen que los gatos tienen siete vidas. Gato Gatejo lo oyó… ¡y se lo creyó tanto que decidió gastarlas! Un cuento en rima para leer en voz alta, jugar con los días de la semana y contar hacia atrás del siete al uno.

Un libro de cartón para:

  • Niñas y niños a partir de 2–3 años que disfrutan de los cuentos en rima, la repetición y el juego con el lenguaje, y comienzan a reconocer los días de la semana y las primeras secuencias narrativas.
  • Docentes y mediadores que buscan un recurso para la lectura en voz alta, trabajar la anticipación, el ritmo, la memoria y el conteo regresivo de forma lúdica.
  • Familias lectoras que valoran los libros para compartir, repetir y jugar, en los que la historia se convierte en un pequeño ritual que invita a volver a empezar.

Más contenidos:


Antes de poner rumbo a México, la escritora Luisa Aguilar hará una parada muy especial en Oviedo para presentar Gato Gatejo junto al ilustrador Borja Sauras.

📍 Librería Cervantes · Oviedo
📅 Jueves 14 de mayo · 18:00 h

¡Nos encantará veros allí!


Pintar-Pintar Editorial

Fundada en Asturias en 2005, Pintar-Pintar Editorial es un sello especializado en literatura infantil y juvenil ilustrada, con un catálogo que combina palabra, imagen y sensibilidad estética. Sus libros apuestan por una lectura que se escucha, se mira y se comparte, especialmente en los primeros años.

En esa línea se inscribe Gato Gatejo, un álbum de cartón que reivindica el juego, la oralidad y el humor como formas de aprendizaje y disfrute. A través del ritmo, la repetición y la fuerza visual de sus ilustraciones, el libro invita a una lectura en voz alta, participativa y abierta a la imaginación.

Pintar-Pintar desarrolla además proyectos de mediación lectora y recursos educativos que acompañan sus publicaciones, fomentando el encuentro entre libros, infancia y comunidad lectora.

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