No todas las editoriales son iguales. Y no todas se rigen exclusivamente por criterios comerciales. También hay otras editoriales que reivindicamos otra forma de editar: más cercana, más cuidadosa, más consciente. Simplemente porque nos gusta y nos gustan los libros.
En los últimos años se ha extendido una imagen muy simple y, a menudo, negativa de las editoriales. Desde redes sociales a columnas de opinión, se repite un discurso que retrata al mundo editorial como un sistema cerrado, guiado únicamente por intereses económicos, nada interesado por los procesos creativos y —en no pocos casos— abiertamente explotador del talento de escritores e ilustradores.
Se trata de una visión que, como todas las generalizaciones, borra matices, obvia realidades muy diversas y termina por afectar también a quienes trabajamos de otra manera: las pequeñas editoriales independientes.
En nuestro caso, desde Pintar-Pintar Editorial, llevamos ya dos décadas editando libros infantiles ilustrados con un propósito claro: ofrecer a niñas y niños obras literarias de calidad, alejadas del ruido de las modas pasajeras y de los formatos puramente comerciales. Cada título que publicamos es una apuesta cuidada, seleccionada con criterios literarios, artísticos y pedagógicos, y nace de un diálogo respetuoso con las personas que lo crean. Nunca hemos impuesto criterios ni forzado adaptaciones. Simplemente si lo consideramos adecuado lo publicamos y si no, no.
Publicar un libro supone, para cualquier editorial, asumir un riesgo económico. En nuestro caso, cada proyecto implica una inversión considerable que rara vez se recupera en el corto plazo. A esto se suman nuestras decisiones voluntarias: imprimir en papel con certificación FSC, hacerlo en Asturias, confiar en profesionales de proximidad. Todo ello conlleva costes superiores a los de producir en imprentas muchísimo más baratas —como las que se ofrecen desde fuera de España, en países como China—, propuestas que recibimos con frecuencia pero que no se ajustan a nuestra forma de trabajar, no se ajustan a nuestra filosofía.
No queremos publicar “productos”. Queremos publicar literatura. Y lo hacemos con la intención de mantener una voz propia en medio de un panorama cada vez más concentrado en pocos grupos editoriales, pocas líneas temáticas y muchos algoritmos.
No es la primera vez que alguien con gran visibilidad pública afirma que todas las editoriales explotan o actúan con desvergüenza. Como editora independiente desde hace veinte años, me duele que se extienda esa idea sin matices. Porque sí, hay realidades muy distintas. Y hay muchas editoriales —pequeñas, honestas, invisibles— que se dejan la piel por sacar adelante libros buenos, necesarios, cuidados. Y eso también merece ser contado.
Con esta entrada tan solo pretendemos recordar que también existen formas de editar más conscientes, honestas y comprometidas. Que la edición también puede ser —y en muchos casos lo es— una labor artesanal y cercana.

Ester Sánchez / Desde la trastienda del libro
Editora, ilustradora y fundadora de Pintar-Pintar Editorial



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