Poemas al aire: versos de Ángel González en movimiento

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En el marco del festival POEX y con motivo del Día Mundial de la Poesía, en Pintar-Pintar compartimos una actividad muy especial con dos grupos de segundo de Educación Primaria en el patio del CCAI de Gijón / Xixón: Poemas al aire: versos de Ángel González en movimiento.

La propuesta partía de un deseo sencillo pero importante: acercar la poesía a niñas y niños no como algo lejano o difícil, sino como una forma viva de mirar, sentir, imaginar y crear.

Comenzamos con una recepción y una breve presentación en la que hablamos del Día de la Poesía, del contexto del festival POEX y también de nuestro trabajo editorial. A partir de ahí fuimos entrando poco a poco en algunas preguntas esenciales: qué es la poesía, qué la hace distinta como género literario y cómo, además de encontrarse en los poemas, puede aparecer también en otras manifestaciones artísticas, en una imagen, en una pintura o en una determinada manera de mirar.

Ese vínculo entre poesía y arte nos permitió abrir el taller a una idea que nos interesa especialmente: que lo poético no pertenece solo a las palabras, sino también a la sensibilidad, a la sugerencia, a la emoción y a la belleza que distintas formas de creación pueden compartir.

La actividad se centró después en la figura de Ángel González, a quien quisimos rendir homenaje. Para ello trabajamos con ejemplares de nuestro libro Poemas para mirar despacio, una invitación a acercarse a su poesía desde la infancia.

Cada niña y cada niño recibió el libro y seleccionó cuatro versos para copiarlos. Ese momento nos permitió detenernos también en algo tan básico y tan importante como recordar qué es un verso y cómo se organiza visualmente un poema. Después, con esos versos elegidos, cada participante compuso una nueva pequeña poesía propia, hecha a partir de fragmentos leídos.

La propuesta culminó con una parte plástica: la construcción de un molinillo de viento, intervenido con colores y con los versos seleccionados. De este modo, la palabra poética se convirtió también en objeto, en imagen y en movimiento. El poema dejaba de estar solo en la página para empezar a girar, a desplazarse con el aire, a hacerse visible de otra forma.

Fue una experiencia hermosa ver cómo los niños y niñas se iban apropiando de los versos, cómo comprendían que la poesía puede leerse, escribirse, mirarse y también construirse con las manos.

Uno de los momentos más emocionantes de la actividad llegó casi al final. Al comenzar, uno de los grupos nos había sorprendido recitando de memoria un poema que ya conocían. Y al terminar el taller, con sus molinillos ya en la mano, fueron ellos mismos quienes, sin que nadie se lo pidiera, volvieron a recitarlo de nuevo, esta vez más alto, más alegres, más sueltos. Como si la poesía, después de la actividad, se hubiera quedado un poco más dentro de ellos.

Desde Pintar-Pintar seguimos creyendo en estas experiencias donde lectura, creación, arte y mediación cultural se entrelazan. Porque la poesía, cuando encuentra su lugar, no se queda quieta: se mueve, gira, suena y acompaña.

Gracias a POEX y la Fundación Municipal de Cultura de Gijón / Xixón.

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